AVISO DE AUSENCIA DE Éusoj Nidlaj
¡DEJAD QUE LOS DESGRACIADOS VENGAN A MÍ!
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¡DEJAD QUE LOS DESGRACIADOS VENGAN A MÍ!
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Elevo mi taza. Agacho la cabeza cuando no debería, y una pesada fricción recorre mi cuerpo. Es como si mi sien descendiera en gracia y audacia, buscando, cual torso de madera, la chispa que lo reviva... Un Cristo, sí, un Cristo con derecho, en agonía, a mirar a ratos la crudeza cromática de mis alrededores y, en seguida, caer nuevamente. Es abrumador; hasta diría petulante que, cada vez, te decapites y vuelvas a por tu cabeza, esta, rodeando por todo el patíbulo. Dicho lugar, lleno de café amargo o té arrebatado, siempre con límites en forma de taza, está asediado por pequeños eclipses de ojos jugando al escondite.
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Autor:
Ocram Anatnom (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de agosto de 2026 a las 00:29
- Comentario del autor sobre el poema: Saquen sus conclusiones... De, de ,de...
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Rafael Escobar

Offline)
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