Tus caricias lentas anidan la piel del tiempo,
con sus pequeños pasos me recorren y curan.
Poseen el perfume de la tierra en la tormenta,
besan mis heridas, llegando a la raíz en la que abrevan.
Son una redención que salva todo lo oxidado,
que curan la tristeza adormecida en mi tejado.
Con necesario calor exilian este inverno
que golpea, tanto mi corazón como mi cuerpo.
Ellas espantan los cuchillos que me acechan,
el dolor heredado como astillas en mi sangre.
Solo por tus caricias el latido perdido se renueva,
y el peso de mi osamenta deja de habitar en mi mirada.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 16:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 64
- Usuarios favoritos de este poema: JordiCris ✍️, Antonio Pais, MISHA lg, [email protected], mauro marte, Llaneza, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz, El Hombre de la Rosa, Tomi R, Nelly Cevallos - Liora, Pedro Novoa Pavon Novoa, Enrique Fl. Chaidez, El desalmado, racsonando, RIVAS JOSE

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Comentarios2
Sensorialmente mezcla de amor, sensualidad, naturaleza, herencia, herida, dolor y reparación a través de las acaricias que: penetran/expulsan y regeneran.
Muy evocador y com alguna definición muy clarificadora “oxidado” no roto, ajado. Es el deterioro por exceso de exposición a una agresión
Gracias Jordi por tus comentarios, un abrazo
Hola, Carlos.
Aquí la caricia deja de ser únicamente un gesto amoroso y adquiere una fuerza casi reparadora. Me detuve en esa imagen de las caricias llegando hasta la raíz de las heridas, porque desde ahí el poema comienza a hablar no solo del presente, sino también de aquello que venimos cargando desde mucho antes.
El dolor heredado como astillas en la sangre es una imagen muy fuerte, y hace que el cierre cobre todavía más sentido: la caricia no borra lo vivido, pero consigue devolver el latido y aliviar, por un instante, hasta el peso del propio cuerpo.
Qué hermosa manera de llevar la ternura hacia un territorio tan profundo, Carlos.
Un abrazo.
— LIORA
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