Tus caricias lentas anidan la piel del tiempo,
con sus pequeños pasos me recorren y curan.
Poseen el perfume de la tierra en la tormenta,
besan mis heridas, llegando a la raíz en la que abrevan.
Son una redención que salva todo lo oxidado,
que curan la tristeza adormecida en mi tejado.
Con necesario calor exilian este inverno
que golpea, tanto mi corazón como mi cuerpo.
Ellas espantan los cuchillos que me acechan,
el dolor heredado como astillas en mi sangre.
Solo por tus caricias el latido perdido se renueva,
y el peso de mi osamenta deja de habitar en mi mirada.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 16:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: JordiCris

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