La paloma emprendió su viaje, mientras rodeaba el mundo se encargó de repartir polvos de esperanza y devastación.
Bajo el mismo cielo en el que los niños jugaban con papalotes y entre carcajadas formaban círculos de armonía, se encontraban también los niños que en llanto a sus amados buscaban, en medio del terror rogando encontrar comida amor y un poco de compasión.
Ella tenía que seguir volando y repartiendo lo que estaba ya estructurado, ese lugar en el que los enfermos lloran y buscan respuestas al dolor que los está drenando, se encuentran unos cuantos lobos disfrazados de empatía que con el dolor sólo desean satisfacer su ambición.
El mundo es espectador y camina con una cinta en los ojos, es una falacia, la cinta hace mucho se la quitó pero el mundo decidió cerrar los ojos ante el terror y la decepción, la cinta siempre fue una excusa y ahora se cubren de historias cortas que pasan y pasan pero nunca alimentan en ningún sentido a la mente ni al alma.
Los animales rugen y pelean por sus hogares, los pájaros están tan aterrados que su canto ahora suena cómo un cañón, escuchamos, todos oímos el ruego, el llanto, la desesperación pero ante la imposibilidad del cambio entre el miedo huimos, ya no hay personas la piel se metamorfosea en zarigüeyas, se finge la muerte para no caer en trampas, sin saber que en medio de la madriguera se encuentra el asesino, ese que al espíritu ha abatido, la muerte fingida es real solo que no es físicamente palpable.
La paloma se ha quedado sin polvitos, la magia se ha esfumado, mientras todo se difumina lentamente, nos vemos unos a otros, bajamos las cintas y encontramos simplemente cenizas.
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Autor:
Kim Mandarina (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 03:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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