Pequeño duende azul,
que canta sin ninguna luz,
llenó con alegría el pozo deprimido,
porque odiaba ver a otros llorar,
desea un lugar bonito para jugar.
Cayó al suelo un pequeño diente,
¿De quién será?, ¿de quién será?,
nadie sabe… y el pequeño duende,
se quedó chimuelo, pobre duende,
no sabe decir que es suyo.
Vamos a jugar al parque,
sus amiguitos estaban listos,
pelota en mano de uno de ellos,
pero… duendecillo no tenía permiso,
oh pobre… ¿qué hacemos ahora?
Ven, vamos a jugar en el jardín,
oye, ¿quieres comer una fresita
con nosotros?, ándale… di que sí,
te prometo que no le diremos nada
a tus papás, será nuestro secreto.
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Autor:
Princesa (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de agosto de 2026 a las 16:54
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema tiene la intención de que se siente como una canción infantil.
- Categoría: Fábula
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, RIVAS JOSE, Salvador Santoyo Sánchez, Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, Éusoj Nidlaj, Mauro Enrique Lopez Z., JUSTO ALDÚ, **~EMYZAG~**, Nelly Cevallos - Liora, Sheilo Sanz, alicia perez hernandez, racsonando
- En colecciones: Leé está basura..

Offline)
Comentarios1
Yo no llamaría infantil a este poema; diría que tiene una mirada infantil, y esas dos cosas son muy distintas. Y para una autora de 17 años, esa mirada puede ser precisamente una virtud: conserva la capacidad de encontrar ternura, juego y pequeñas historias donde otros ya no miran.
El duende azul, el diente perdido, el parque, la fresita y el secreto construyen un pequeño universo de inocencia, pero debajo hay algo más interesante: el deseo de pertenecer, la tristeza de sentirse excluido y la necesidad de compañía. Eso demuestra que no estás escribiendo solamente sobre duendes; estás escribiendo sobre emociones humanas disfrazadas de fantasía. con toda sinceridad: no tengas prisa por abandonar la imaginación de niña para demostrar que has crecido. La madurez literaria no consiste en dejar de imaginar duendes, sino en conseguir que un adulto pueda leer sobre ellos y recordar algo de sí mismo.
Y ese pequeño duende azul todavía tiene mucho camino por recorrer. Ahí puede comenzar una buena historia.
Saludos
JUSTO
Muchas gracias por sus palabras… me ha conmovido bastante la verdad. No esperaba que esté poema fuera de su agrado
No te apures, me imagino que sabes quien te comenta.
Un abrazo colega.
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