Pequeño duende azul,
que canta sin ninguna luz,
llenó con alegría el pozo deprimido,
porque odiaba ver a otros llorar,
desea un lugar bonito para jugar.
Cayó al suelo un pequeño diente,
¿De quién será?, ¿de quién será?,
nadie sabe… y el pequeño duende,
se quedó chimuelo, pobre duende,
no sabe decir que es suyo.
Vamos a jugar al parque,
sus amiguitos estaban listos,
pelota en mano de uno de ellos,
pero… duendecillo no tenía permiso,
oh pobre… ¿qué hacemos ahora?
Ven, vamos a jugar en el jardín,
oye, ¿quieres comer una fresita
con nosotros?, ándale… di que sí,
te prometo que no le diremos nada
a tus papás, será nuestro secreto.