Los Hurtos que hurtamos

Aitor Muñoz Pérez

Los Hurtos que hurtamos

            Un tres de treses

                                     

                          [I]                           

 

«Ineludible robo denostado,

por todos dirigido,

habita la feraz en su extensura;

ya cuando del Cronida está nublado,

ya estando colorido,

a la vista de Febo o Cinosura,

aquí prende la Usura,

Podarga en la tormenta,

y a las aladas carnes alimenta.

 

                          [II]                           

 

No las ufanas fauces de los reyes,

no la humilde divina,

a todas saca dientes y razones;

así el azar gracioso y sendas leyes

van produciendo inquina

que amarga los exentos corazones.

Sin más cavilaciones,

los apoya en los cuentos,

y toman por sus lanzas, los lamentos.

 

                                                   [III] 

 

Amores son del mundo los motores,

de cenizas la llama 

que vuelve a sucederse en cada vida; 

amores los hay claustros de colores,

y sufre quien los ama,

perdiendo la sonrisa en cada herida

de solución mentida:

engaño autorizado

que sorbe sin piedad lo deseado.

 

                         [IV]    

 

De siempre entre nosotros hubo pestes,

cercanos malhabidos,

pudriendo los terruños con malicia,

la feral falla son de nuestras huestes.

¡Que sean detenidos!

Mal hallen su traición y su codicia

y que les sea propicia

la muerte vividora,

que no vive quien daña ni un ahora.

 

                         [V] 

 

¿Amigos? De los vicios, compañero,

que tu interés innova 

por no mirar a solas lo que dejas.

Qué poco gozarás de despensero, 

portador de joroba,

y te cuestionarán por qué te alejas,

buscando en tus orejas,

aun si en su pecho falta,

la cara condición de ser más alta.

 

                         [VI] 

 

Mas tú serás peor, compañerito,

siguiendo como vienes,

tan dócil al engaño acomodado.

¡Qué lástima de aquel buen tiempecito

en el que te entretienes!

Mejor dicho entretienen tu colmado

hacer desvarïado

con continuos vagidos

que alteran tu razón y tus sentidos.               

 

                         [VII] 

 

No son sus mañas causa de tus males,

inútil personero,

que causa somos todos de lo ajeno

y en parte somos todos animales

del mismo derrotero,

capaces de lo malo y de lo bueno.

Escoge tu galeno,

que sólo tú lo impides,

no dejes que tu vida te la enviden.»




El Hurto se sucede

mientras usa el camino

el venturoso pié del peregrino.

  • Autor: Aitor Muñoz Pérez (Offline Offline)
  • Publicado: 10 de agosto de 2026 a las 05:29
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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