Los Hurtos que hurtamos
Un tres de treses
[I]
«Ineludible robo denostado,
por todos dirigido,
habita la feraz en su extensura;
ya cuando del Cronida está nublado,
ya estando colorido,
a la vista de Febo o Cinosura,
aquí prende la Usura,
Podarga en la tormenta,
y a las aladas carnes alimenta.
[II]
No las ufanas fauces de los reyes,
no la humilde divina,
a todas saca dientes y razones;
así el azar gracioso y sendas leyes
van produciendo inquina
que amarga los exentos corazones.
Sin más cavilaciones,
los apoya en los cuentos,
y toman por sus lanzas, los lamentos.
[III]
Amores son del mundo los motores,
de cenizas la llama
que vuelve a sucederse en cada vida;
amores los hay claustros de colores,
y sufre quien los ama,
perdiendo la sonrisa en cada herida
de solución mentida:
engaño autorizado
que sorbe sin piedad lo deseado.
[IV]
De siempre entre nosotros hubo pestes,
cercanos malhabidos,
pudriendo los terruños con malicia,
la feral falla son de nuestras huestes.
¡Que sean detenidos!
Mal hallen su traición y su codicia
y que les sea propicia
la muerte vividora,
que no vive quien daña ni un ahora.
[V]
¿Amigos? De los vicios, compañero,
que tu interés innova
por no mirar a solas lo que dejas.
Qué poco gozarás de despensero,
portador de joroba,
y te cuestionarán por qué te alejas,
buscando en tus orejas,
aun si en su pecho falta,
la cara condición de ser más alta.
[VI]
Mas tú serás peor, compañerito,
siguiendo como vienes,
tan dócil al engaño acomodado.
¡Qué lástima de aquel buen tiempecito
en el que te entretienes!
Mejor dicho entretienen tu colmado
hacer desvarïado
con continuos vagidos
que alteran tu razón y tus sentidos.
[VII]
No son sus mañas causa de tus males,
inútil personero,
que causa somos todos de lo ajeno
y en parte somos todos animales
del mismo derrotero,
capaces de lo malo y de lo bueno.
Escoge tu galeno,
que sólo tú lo impides,
no dejes que tu vida te la enviden.»
El Hurto se sucede
mientras usa el camino
el venturoso pié del peregrino.