Columnas y columnas...
amontonando piedras sobre tu nombre,
alineando las colinas.
Pensando. Pensando. Pensando.
Hambriento de ti,
muerdo el anzuelo de tu nostalgia.
La madrugada —apuntalada en lo alto de la noche—, inquieta,
pero amarrada de las muñecas.
Y ahuecando mis adentros,
desenterrando tu sombra
hasta hacerme sangrar.
Extrañándote,
odiándome,
pensando. Pensando. Pensando.
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Autor:
Nicolás Alejandro Gabriel (
Offline) - Publicado: 9 de agosto de 2026 a las 19:56
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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