Columnas

Nicolás Alejandro Gabriel

Columnas y columnas...

amontonando piedras sobre tu nombre,

alineando las colinas.

 

Pensando. Pensando. Pensando.

 

Hambriento de ti,

muerdo el anzuelo de tu nostalgia.

La madrugada —apuntalada en lo alto de la noche—, inquieta,

pero amarrada de las muñecas.

Y ahuecando mis adentros,

desenterrando tu sombra

hasta hacerme sangrar.

 

Extrañándote,

 

odiándome,

 

pensando. Pensando. Pensando.



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