Éstas letras

racsonando



 

 

ÉSTAS LETRAS

“Las letras despiertan en la penumbra, buscando tu nombre.”

 

Éstas letras…

Éstas letras tienen sus sueños húmedos,

ojeras oceánicas, gritos sin camisa,

viajes anodinos.

Sueñan con café y cigarro,

vigilan madrugadas,

se quiebran al pronunciar tu nombre.

Éstas letras…

buscan tu nombre.

Amén para estas letras:

arrogantes y sensatas,

impías y justas,

que escupen adoloridas el desaliño de la pie

y levantan plegarias de emoción.

Éstas letras…

buscan tu nombre. 

Corren tras el conejo de Alicia,

acompañan a Don Quijote y Sancho,

cargan cien años de olvido

y buscan salvación.

Ronronean con los gatos,

dibujan relojes sin esfera,

idilios sin horas,

y viajan en mantos de sueños.

Tienen su propio Edén,

su pan y su mesa,

su paraíso de todo y de nada.

Ah… éstas letras,

incrédulas crédulas,

refugio sin cama,

sartén sin mango,

terminan con el aire seco de tu mirada.

 Éstas letras…

…buscan tu nombre.

Buscan tu nombe.

 

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos

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  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 8 de agosto de 2026 a las 15:53
  • Comentario del autor sobre el poema: Éstas letras es un poema sobre la escritura convertida en criatura viva: letras que sueñan, padecen, vigilan madrugadas, recuerdan, imaginan y, sobre todo, buscan. Son letras noctámbulas y contradictorias: “arrogantes y sensatas, / impías y justas”; letras capaces de escupir su dolor y, al mismo tiempo, levantar plegarias. En ellas caben la literatura, el deseo, la memoria y el absurdo: Alicia persiguiendo al conejo, Don Quijote y Sancho, los gatos, los relojes sin esfera, el Edén y ese extraño territorio donde conviven la fe y la incredulidad. Pero toda esa travesía tiene un único destino: un nombre. Por eso, “Éstas letras… buscan tu nombre” funciona como una suerte de estribillo secreto que atraviesa el poema y lo convierte en una canción de búsqueda. Una búsqueda amorosa, literaria y casi existencial: escribir para encontrar, nombrar para recordar, recordar para no perder. La musicalización intenta darle voz a esas letras que habitan la penumbra, entre la intimidad de la madrugada y el desvelo de quien escribe. Una canción donde la palabra no solamente cuenta algo: respira, sueña y persigue aquello que todavía no consigue nombrar. Y quizá por eso, cuando todo parece terminar, las letras siguen buscando. Buscan tu nombre.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Ferran Sorel
  • En colecciones: ¡Arquitectura de la memoria y el asombro!.


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