EL LUGAR DONDE DIOS GUARDA LO QUE NADIE VE
I. LO QUE NADIE MIRA
Hay cosas que suceden
sin que el mundo se dé cuenta.
Una mano deja un vaso de agua
junto a una cama
y se marcha.
Nadie la aplaude.
Una mujer recoge la tristeza de otra
y la guarda entre sus manos
como quien protege una llama
del viento.
Nadie lo escribe.
Alguien pronuncia en silencio
el nombre de quien lo hirió
y, en lugar de devolverle la herida,
lo perdona.
Nadie lo sabe.
También existen lágrimas
que caen sin ruido,
panes que se parten
en dos mitades desiguales
porque alguien decidió
quedarse con menos,
puertas que se cierran despacio
para no despertar a quien duerme,
y palabras que nunca fueron dichas
porque alguien comprendió
que a veces callar
también puede ser una forma de amor.
Nadie cuenta esas cosas.
Hemos aprendido a medir una vida
por sus victorias,
por los nombres que consigue,
por las puertas que abre,
por la cantidad de veces
que el mundo pronuncia su nombre.
Pero nadie cuenta
las veces que alguien sostuvo a otro
cuando estaba a punto de caer.
Nadie cuenta
las noches en que una madre
permaneció despierta
para que su hijo pudiera dormir.
Nadie cuenta
al que devolvió lo que encontró,
al que pudo herir
y eligió detenerse,
al que perdonó
sin recibir disculpas.
Nadie cuenta
la pequeña bondad
que salvó un día entero.
Y, sin embargo,
quizá la vida no se sostenga
sobre las grandes hazañas
que recuerdan los libros,
sino sobre esas pequeñas cosas
que desaparecen de nuestros ojos
apenas suceden.
Como el perfume de una flor
después de que alguien
ha pasado junto a ella.
Como una oración
que nadie escuchó.
Como una vela
que se consume en una habitación vacía
sin saber que, mientras muere,
está venciendo a la oscuridad.
Quizá nada de lo verdaderamente importante
hace ruido.
Quizá lo esencial
siempre ocurre en secreto.
Y quizá,
cuando llegue la hora
en que todas las voces callen,
cuando ya no importen
los títulos,
las riquezas,
las fotografías
ni los nombres grabados en piedra,
alguien abrirá
un libro que jamás vimos.
Y allí estarán:
la mano que ayudó,
el perdón que costó,
el pan compartido,
la lágrima escondida,
la palabra que consoló,
la espera que nadie agradeció,
el amor que permaneció
cuando todos se fueron.
Entonces comprenderemos
que nada de aquello
había desaparecido.
Solo había sido guardado
en un lugar
al que nuestros ojos
nunca tuvieron acceso.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
-
Autor:
Rosa Maria Reeder (
Offline) - Publicado: 8 de agosto de 2026 a las 00:24
- Comentario del autor sobre el poema: EL LUGAR DONDE DIOS GUARDA LO QUE NADIE VE Poema en siete movimientos Queridos compañeros de Poemas del Alma Hoy quiero compartir con ustedes una obra que ocupa un lugar muy especial dentro de mi camino poético. No nació de una sola inspiración, sino de una pregunta que fue creciendo poco a poco: ¿Qué sucede con todo aquello que hacemos en silencio y que nadie llega a ver? Las manos que ayudan sin reconocimiento. Las lágrimas que nadie presencia. Los nombres que el tiempo borra. Los perdones que permanecen secretos. Las pequeñas bondades que parecen desaparecer sin dejar huella. A partir de esa pregunta nació esta obra. No pretende tener todas las respuestas. Solo intenta recorrer ese territorio invisible donde habitan nuestros gestos más silenciosos, nuestra memoria, nuestras pérdidas, nuestra esperanza y, finalmente, la certeza de que nada de lo que hacemos por amor se pierde. La he concebido en siete movimientos: I. Lo que nadie mira II. Las manos del silencio III. Los nombres que no quedaron escritos IV. Aquello que el tiempo no pudo borrar V. La habitación donde nadie entra VI. Cuando el cielo recuerda VII. El lugar donde Dios guarda lo que nadie ve Quiero compartirla con ustedes poco a poco, como quien abre una puerta y permite que el lector descubra por sí mismo lo que hay detrás. Gracias a quienes se detengan a leerla, a quienes encuentren algo suyo entre estos versos y, especialmente, a quienes quieran acompañarme hasta el último movimiento. Porque quizá todos llevamos dentro algo que nadie ve. Y quizá existe alguien que nunca ha dejado de verlo.
- Categoría: Espiritual
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