La silla

RoxanaHocesMontes

La silla vacía

me mira,

me llama en silencio.

Sueña con llenarse

de mi descanso.

 

No le hago caso,

ando preocupada

por los benditos

quehaceres.

 

Pasaron los días

y en silencio, espera.

 

La cubrieron de cosas

y entonces sí la miré:

quise volver a ella.

 

Un día, la limpié

y por fin me senté.

 

Respiré hondo,

solté un suspiro largo.

 

Ella, sin decir ni pedir nada,

en un sagrado silencio

me sostiene.

 

Y yo

escucho

los ecos

de descansos pasados.



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