El presente se disuelve
en un instante.
Todo se esfuma,
todo se dispersa.
El dolor sucumbe,
el recuerdo se evapora.
Nada permanece,
ni siquiera las sombras.
La cólera se disuelve,
todo y todos se derrumban:
los templos,
los cuerpos,
las ideas.
Los actos dejan
a veces, historia.
Solo el tiempo permanece,
y se tatúa en nuestras arrugas,
entre los cabellos
y las ganas de vivir inmensamente.
Luego se marcha con nosotros,
silencioso,
hacia la tumba
nos deposita en tierra
y sigue su andar perenemente.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de agosto de 2026 a las 21:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 42
- Usuarios favoritos de este poema: Gabriel Hernán Albornoz, Lualpri, Antonio Pais, Henry Alejandro Morales, Jaime Correa, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, racsonando, RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios1
Gran descripción de ese vil personaje que denominamos tiempo, que puede hacernos tanto bien en algunas ocasiones, como mal otras. Me encantó tu versar querida Elizabeth. Felicitaciones!! Saludos desde San Francisco, Argentina.
Un abrazo enorme hasta San Francisco, Argentina, y gracias de corazón por lo generoso de tus comentarios y lectura.
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