Sal

Alberto Escobar

 

¿Es necesario que el agua corra?
¿Es preciso que el río dé a morir
al mar?
Tu agua y la mía remanso,
el río no importa, que muera
si tiene que morir. Quédate quieta.
Miremos las algas alrededor, 
los peces que de ellas se alimentan,
cómo la vida se apodera del estanque, 
pero si me pides correr te dejaré,
me haré pendiente, y no mires atrás,
Eurídice, amor. 
Sal, desata tu mano de la mía
cuando crucemos el umbral, 
goza de la luz ahí fuera, viaja
a los confines de tu dicha
que desde abajo te diré adiós,
contento, triste. 

Ver métrica de este poema
Comentarios +

Comentarios2

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Tu agua y la mía remanso,
    el río no importa, que muera
    si tiene que morir. Quédate quieta.

    Saludos poeta Albertín

  • LOURDES TARRATS

    Amigo Albertin.

    Muy interesante tu escrito. Gracias por compartir.

    ...Es difícil separarse cuando es tanto lo que une.

    Tienes toda la razon.

    Desde mis isla, un abrazo fraterno, porque:

    POETAS SOMOS...

    • Alberto Escobar

      Cuando la mente quiere mandar sobre el cuerpo pasan estas cosas, confusión. Nietzsche tuvo razón, creo. Te deseo bien, Lourdes.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.