¿Es necesario que el agua corra?
¿Es preciso que el río dé a morir
al mar?
Tu agua y la mía remanso,
el río no importa, que muera
si tiene que morir. Quédate quieta.
Miremos las algas alrededor,
los peces que de ellas se alimentan,
cómo la vida se apodera del estanque,
pero si me pides correr te dejaré,
me haré pendiente, y no mires atrás,
Eurídice, amor.
Sal, desata tu mano de la mía
cuando crucemos el umbral,
goza de la luz ahí fuera, viaja
a los confines de tu dicha
que desde abajo te diré adiós,
contento, triste.