Me gustaría saber que opina el lápiz,
sobre la línea y el trazo.
Qué dice el carboncillo sobre
las manchas y los negros
que con amoroso toque
expande y difumina.
Es que nadie, que yo sepa,
les pide su opinión.
Y eso me perece injusto.
Me gustaría que el pincel
untado de pigmentos me diga
al fin su ultimas palabras sobre
las manchas y el color que
al caminar va huellando.
Y es que ellos son, a fin de cuentas,
quienes hacen las pinturas,
Pero despectivamente los llaman
herramientas; y nadie les ha pedido
sobre los que hacen su opinión.
Y eso me parece injusto.
Y así vamos con esta diatriba
más allá de lo que es,
simple bobadilla.
Y es que me emberraca que
la tela ni siquiera pueda hablar.
La estiran, la clavan, la empastan
y la soban, pero blanca impenitente,
sumisa simplemente la acuestan.
y nadie le pregunta si la eterna
sumisión le gusta u otra
posición prefiere.
Como ven, no es diatriba;
solo simple bobadilla
como enantes dije.
Mejor dejar, así las cosas,
Total, a mi como pintor,
tampoco me conceden
el solemne privilegio
de decir la última palabra.
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Autor:
Aries (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de agosto de 2026 a las 18:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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