hugohernan ceballos

Quejario

Me gustaría saber que opina el lápiz,
sobre la línea y el trazo.
Qué dice el carboncillo sobre
las manchas y los negros 
que con amoroso toque
expande y difumina.
Es que nadie, que yo sepa,
les pide su opinión.
Y eso me perece injusto.

Me gustaría que el pincel
untado de pigmentos me diga
al fin su ultimas palabras sobre
las manchas y el color que 
al caminar va huellando.
Y es que ellos son, a fin de cuentas,
quienes hacen las pinturas, 
Pero despectivamente los llaman 
herramientas; y nadie les ha pedido
sobre los que hacen su opinión.
Y eso me parece injusto.

Y así vamos con esta diatriba 
más allá de lo que es,
simple bobadilla.
Y es que me emberraca que 
la tela ni siquiera pueda hablar.
La estiran, la clavan, la empastan 
y la soban, pero blanca impenitente,
sumisa simplemente la acuestan. 
y nadie le pregunta si la eterna 
sumisión le gusta u otra
posición prefiere.

Como ven, no es diatriba;
solo simple bobadilla 
como enantes dije.
Mejor dejar, así las cosas, 
Total, a mi como pintor,
tampoco me conceden
el solemne privilegio
de decir la última palabra.