En la entrada de mi casa
hay un candil cálido
como aquella rosa
marchita, casi moribunda pero hermosa.
En la pared se encuentra una guitarra
empolvada, sin usar, rompe sus cuerdas
con una leve melodía que busca pronunciar algo
sin embargo nadie la puede escuchar.
En la pared hay grietas profundas
que no se pueden reparar
es imposible ocultarlas.
Siguiendo aquellas grietas
se observa en el fondo un cuarto
obscuro, frio, pero con una luz en lo profundo.
Si te adentras en el la puedes sentir
¿Escuchas aquel sonido?, es mi corazón
es el único canto que escucho
la única luz que encuentro
el que puede decir lo que siento
pero aquel corazón esta roto.
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Autor:
Úkuri (
Online) - Publicado: 5 de agosto de 2026 a las 18:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
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