En la noche de bodas,
cuando me cubrís el alma
con un mar de besos
y el cuerpo responde en suspiros.
En esa noche
en que los ojos oyen,
los oídos ven,
y la respiración juega al escondite
entre el ruido y el silencio.
Me basta tu presencia para descansar,
me basta saber que estás aquí para sonreír,
me basta pensarte
para que el corazón tiemble.
Y cuando mi boca
roza la hermosura de tu cuerpo,
¿Acaso es real?
Tan real que el paladar lo adhiere suavemente para prolongar dicho tiempo,
tiempo de unión entre el creador y el creado.
En la dichosa noche de bodas,
donde todo parece desordenarse
ante aquel que todo lo ordena,
la noche se vuelve más día que noche,
y el cuerpo muere mientras el alma florece.
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Autor:
Francisquico (
Offline) - Publicado: 5 de agosto de 2026 a las 08:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Una voz, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Es cine, es poesía.
Buen poema.
Dios te bendiga.
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