Frente a los ojos de la sociedad
el hombre que llora es débil.
De allí algunos se moldean
con una actitud machista
y se imponen según su ley.
Otros, en cambio,
se distinguen entre la multitud:
son hombres de bien
que liberan sus emociones.
Afortunada la mujer
que sabe valorar ese tesoro.
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Autor:
Llaneza (
Offline) - Publicado: 5 de agosto de 2026 a las 09:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, Antonio Pais, Lualpri, Santiago Alboherna, Tommy Duque, ANGHELUZ., Antonio_cuello, Anita del Perú., Salvador Santoyo Sánchez, Martha patricia B

Offline)
Comentarios6
Yap. Anhedonia, mucha tristeza no es buena.
Saludos a ti.
No hay tristeza es una reflexión.
Un abrazo.
No hablaba de ti estimada, sino del poema.
Abrazos igual.
y afortunado el hombre q sabe valorar a la mujer q lo valora ...
Que bonito, muy acertado tu comentario.
Un abrazo Santiago.
👍👍
Hola querida Llaneza...
En una época pasada, parecía que era pecado o falta total de entereza ver a un hombre llorar, pese a ser ese, uno de los sentimientos expresados más puro y noble.
Hoy día por suerte, los hombres al igual que el resto de los seres humanos, podemos llorar con total libertad sin que ello ocurra.
Gracias por tus letras compartidas.
Un abrazo y que estés muy bien.
Me gusta mucho tu comentario por suerte es así, ahora lloran con total libertad, o en los rincones.
Un abrazo Luis.
Reconocer y apreciar a un hombre que expresa sentimientos sanos fomenta relaciones sanas y equitativas, basadas en el respeto mutuo.
Gracias por compartir.
Hermoso poema!
Saludos cordiales
Me gusta tu forma de expresarte.
Gracias por considerar es hermoso mi poema.
Un abrazo Anita.
Durante mucho tiempo al hombre se le enseñó que la fortaleza debía estar separada de la emoción. El llanto fue asociado a ser “niñita” en la imagen del hombre, cuando en realidad muchas veces es una manifestación de aquello que nos hace humanos.
Actualmente eso está cambiando. Aquella figura del hombre obligado a permanecer imperturbable comenzó a perder fuerza; hoy aparece la masculinidad que no teme reconocer sus heridas, sus afectos y sus límites. No se trata de abandonar la fortaleza, sino de comprender que la sensibilidad también puede formar parte de ella.
Tus letras rescatan esa transformación: el paso del hombre que debía esconder sus emociones al que comprende que expresarlas no disminuye su valor.
Me hiciste pensar en el machismo, el cual no solo consiste en menospreciar a la mujer; también es una forma de entender el mundo donde algunos creen tener derecho a imponerse sobre los demás. Su peor expresión aparece cuando transforma una supuesta superioridad en una herramienta de abuso, control y sometimiento. Muchos hombres crecieron bajo esa carga, aprendiendo a callar el dolor y confundiendo respeto con temor.
Saludos a ti.
Elthan releí tu comentario me gustó mucho.
Un abrazo.
Bien dicho!
Saludos poeta amiga Llaneza
Me gusta tu parecer.
Un abrazo Salvador.
Idem
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