Tras los barrotes, el león
vuelve a repetir
su monólogo
(pero él aún no lo sabe).
Su guion ya está
establecido, al igual
que su destino;
son millones
y millones
a los que les toca
ese penoso papel,
sin cuestionamiento
alguno,
solo les meten la idea de sobrevivir.
Será un eterno retorno
para él,
y se repetirá en sus hijos
y en los hijos de sus hijos.
El fatal león ahora es liberado,
pero no sabe aún que existen
las praderas
y las montañas.
Porque él ya ha cazado
su primera presa, ya puede
ir a su jaula nuevamente:
está feliz porque hoy solo sabe
que no morirá de hambre.
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Autor:
Alex Pantoja (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de agosto de 2026 a las 00:29
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora, Noa Subin, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
¡Hola, Alex!
Tu león termina representando mucho más que un animal en cautiverio. En él se reconoce a quien ha nacido dentro de un sistema tan repetido que ya no alcanza a imaginar otra forma de vivir. Me pareció muy potente esa idea de que la prisión no siempre necesita barrotes cuando también puede instalarse en la costumbre y en el miedo.
El desenlace me dejó pensando. La posibilidad de volver voluntariamente a la jaula, porque el hambre pesa más que la libertad desconocida, convierte el poema en una reflexión muy humana. A veces sobrevivir termina pareciendo suficiente, incluso cuando existe un horizonte mucho más amplio esperándonos.
Gracias por compartir un texto que invita a cuestionar no solo el destino del león, sino también nuestras propias jaulas.
Un fuerte abrazo.
— LIORA
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