Tras los barrotes, el león
vuelve a repetir
su monólogo
(pero él aún no lo sabe).
Su guion ya está
establecido, al igual
que su destino;
son millones
y millones
a los que les toca
ese penoso papel,
sin cuestionamiento
alguno,
solo les meten la idea de sobrevivir.
Será un eterno retorno
para él,
y se repetirá en sus hijos
y en los hijos de sus hijos.
El fatal león ahora es liberado,
pero no sabe aún que existen
las praderas
y las montañas.
Porque él ya ha cazado
su primera presa, ya puede
ir a su jaula nuevamente:
está feliz porque hoy solo sabe
que no morirá de hambre.