Calles, selva de luces,
laberintos agrietados
donde renacen los recuerdos.
Peregrinación del cansancio,
geografía que edificamos,
lugar donde nuestras pobres anclas
arrojamos
y vagamos.
Podrido ser
al que adherimos
los harapos de la tristeza y la alegría,
entre filas multitudinarias
y jornadas de trabajo.
Ciudad surcada de momentos,
remolino protector
de nuestras esperanzas
pasadas y futuras.
Murmullo de conflicto y de romance,
donde nuestras voces
se encuentran
o se pierden...
Calles de ascenso interminable,
casas de canto
y de silencio.
Ciudad de vida,
ciudad de muerte,
abrevadero de luces
y fatiga extrema
de niños, hombres y mujeres.
Ciudad donde transcurrimos
como una palabra
que nace,
tiembla,
y finalmente
se desvanece.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de agosto de 2026 a las 21:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Lualpri, Nelly Cevallos - Liora, Noa Subin, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios1
Querida Isel:
Me gustó la manera en que conviertes la ciudad en un espacio lleno de contradicciones: refugio y desgaste, encuentro y pérdida, esperanza y cansancio. Mientras leía, sentía que las calles iban guardando la vida de quienes las recorren cada día. El cierre me pareció muy bello; compararnos con una palabra que nace, tiembla y finalmente se desvanece deja una imagen que permanece mucho después de terminar el poema. Gracias por compartir estos versos. Un abrazo.
— LIORA
gracias a ti por el obsequio de tu tiempo y la generosidad de tus reflexiones
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