Y decir que fue el eco de tu suspiro
quien trajo lo que tragué.
Decir que tu boca era una mina de soldados
descuartizados en un mar cálido.
Niños con tacones y corbatas
que ríen con tus besos.
Adultos con chupetes
que lloran con tus pasos.
Y nos mentimos cada día contigo.
Decir eso es poco,
pero decirlo es regalarle al conejo tus ojos,
mantenerlos,
y en ese suspiro
encontrar la carroña bebida.
Y decir que sin ti,
sombra nuestra,
seríamos tontos
y felices.
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Autor:
alas blancas (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de agosto de 2026 a las 19:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, alas blancas
- En colecciones: La vida.

Offline)
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