Miro el mar golpear la roca,
bajo un cielo sin contornos.
Llegan las olas
una tras otra
ellas cumplen, sencillamente,
con el oficio de llegar.
Las rocas no tienen prisa.
El mar tampoco.
Cada uno conoce su destino
y ninguno renuncia al suyo.
Quizá la vida sea eso:
abrazar lo que no cambia,
sin dejar que el corazón
aprenda la dureza de la piedra.
Llega la noche cubriendo todo.
El mar insiste en su bramido,
las rocas, en su callar.
El tiempo dirá quién cambia a quién.
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Autor:
Gusechag (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de agosto de 2026 a las 14:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Tito Rod, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Gracias Gustavo.
Precioso mensaje.
Un fraternal abrazo.
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