Autor: Darío Daniel Lugo
Donde todo tiende a desaparecer,
donde lo innombrable deja de ser,
se abre el no-lugar: espacio de oscuridad
que despoja a la luz de su indeciso destello.
Recorro umbrales de abismos infinitos,
sin suelo, sin vértices ni montañas;
silencios olvidados en portales
de espejos negros que aguardan.
Las sombras reveladoras llaman como imanes.
Ya no tengo nombre ni carne;
dejé de ser hombre de tierra
para desvanecerme en el confín.
Allí donde la luz no puede tocarme ni mentirme,
cristales rotos de sangres negras
caen en la vacuidad sin fin,
mientras el Yo renace en el silencio.
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Autor:
Dario Daniel Lugo (
Offline) - Publicado: 4 de agosto de 2026 a las 13:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Norma Florinda, Pablo Ortega, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios1
Me atrapó la fuerza de la metáfora de la luz como algo que engaña ("Donde la luz no puede tocarme ni mentirme"). Es una mirada muy original sobre la oscuridad, no como algo aterrador, sino como un espacio de verdad y renacimiento. Destaco mucho el ritmo y el uso del vocabulario. Conceptos como el "no-lugar", la "vacuidad sin fin" y los "umbrales de abismos" construyen un mapa existencial muy claro. El poema logra que la vacuidad no se sienta vacía, sino habitada por la verdad.
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