Vos sabés, o no sabés, o quizás nunca lo supiste,
que hay una manera de extrañar que no es extrañar.
Es más bien como poner un disco viejo
y descubrir que uno sabe todavía la letra de memoria.
Yo no te recuerdo. Eso sería fácil, ordenado, previsible.
Tendría un principio y un final.
Lo que me pasa es otra cosa. Te desordeno.
Te aparecés en mitad de un café, en un costado de la tarde,
en esa costumbre rara de mirar dos veces
como si pudieras ser vos, esa mujer que se ríe fuerte en la calle.
Tus ojos, permitime esta cursilería,
total, ya estoy grande para andar cuidando el estilo,
tus ojos eran como esas cosas que uno pierde mucho antes de haberlas entendido.
¿Y sabés qué es lo más raro? Que cuando volvés no volvés entera.
Volvés en pedazos.
Un gesto acá o allá,
un suspiro que se cuela entre las frases
de una conversación que no tiene nada que ver con vos,
y ahí estás, de pronto.
A veces es dulce, casi una caricia.
Otras veces es una bronca, un fastidio.
La furia de no haber dicho ciertas cosas a tiempo,
de haber jugado a cara o ceca con el corazón
y haberme quedado, como siempre, del lado equivocado.
No sé si te sigo queriendo.
Sé que te sigo jugando,
que sos una partida que no terminó,
sino que quedó pausada, ahí, en el tablero,
y que, de tanto en tanto, sin que yo lo busque,
alguien o algo mueve alguna ficha.
Y ahí estás vos otra vez,
completamente cierta
en medio de esta melancolía que, la verdad,
no cambio por nada.
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Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de agosto de 2026 a las 20:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: ViolettaOs_M, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Tito Rod, Nelly Cevallos - Liora, Maby De los Peña

Offline)
Comentarios1
Querido Eduardo:
Me gustó mucho la manera en que hiciste caminar la memoria por los pequeños accidentes de la vida cotidiana. Un café, una risa, una calle, una conversación… basta cualquiera de ellos para que todo vuelva a moverse por dentro. Sentí que el texto avanza con esa misma lógica imprevisible con la que aparecen los recuerdos cuando menos se los espera.
Disfruté mucho la lectura. Gracias por compartir un texto que deja al lector caminando un rato más junto a sus propias memorias.
Un fuerte abrazo.
— LIORA
Llora
Cómo siempre gracias por leerlo con tanto cariño y por notar justo eso: cómo la memoria vuelve sola, sin avisar. Que estás palabras te hayan dejado caminando un rato más es el mejor regalo que podias darme.
Un abrazo grande.
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