Asesinos

marco romero

Matamos el amor.

Lo matamos abriéndonos las venas

en el filo del olvido,

colgándolo de la ausencia.

 

No hubo tierra para dos cuerpos;

los dejamos a la intemperie:

que se sequen, que se pudran.

 

El rojo se derrama en el relieve,

el mar se alza sobre el muro

y nos revienta los ojos.

 

Somos la víctima y el verdugo,

la tiniebla, la alegría,

la mitad más pura del otro

para apenas estar enteros.

 

Hay una vela y una misa

para dos almas en el mismo féretro

a falta de boda.

 

Hay un hueco que resuena:

mi corazón en el suyo, el suyo en el mío;

un último beso de asfixia

que nos arranca la vida.

 

 

—m.c.d.r

  • Autor: m.c.d.r (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 3 de agosto de 2026 a las 13:07
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais


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