El bibliotecario del viento

Rosa Maria Reeder

Nadie conoce

la biblioteca

donde trabaja.

No tiene muros.

No tiene puertas.

Sus estantes

están tejidos

con corrientes de aire

que atraviesan

los siglos

sin hacer ruido.

Allí

no descansan libros.

Descansan

suspiros,

juramentos,

canciones

que jamás

encontraron un cantor,

y las últimas palabras

que los árboles

pronuncian

antes de entregar

sus hojas

al otoño.

El bibliotecario

camina despacio.

No teme

que el tiempo

desordene

su colección.

El viento

sabe recordar

sin necesidad

de numerar

sus páginas.

Una tarde

lo vi

abrir un volumen

hecho

de brisa transparente.

No había letras.

Había aromas:

pan recién horneado,

lluvia sobre la tierra,

jazmines

despertando

a la noche.

—¿Qué libro es ese? —

pregunté.

Sonrió.

—La memoria

de un pueblo

que aprendió

a amarse

sin escribirlo.

Después

abrió otro.

De él escaparon

las carcajadas

de los niños

que jugaron

bajo un árbol

ya desaparecido.

En otro

descansaban

las oraciones

que nunca

se pronunciaron

con los labios,

pero que un corazón

elevó

en el idioma

del silencio.

Había también

un estante

que nadie tocaba.

El viento

pasaba

muy despacio

frente a él,

como quien saluda

a un viejo amigo.

—¿Qué guarda? —

pregunté.

El bibliotecario

cerró los ojos.

—Aquí reposan

las palabras

que pudieron

cambiar el mundo,

pero el miedo

las dejó

sin voz.

No están perdidas.

Esperan

otro corazón

que se atreva

a pronunciarlas.

Cuando cayó

la tarde,

cerró la biblioteca.

No con una llave.

Con un soplo.

Los estantes

se elevaron

como bandadas

de hojas invisibles,

y el viento

los llevó

hacia todos

los caminos.

Entonces comprendí

que ninguna palabra

verdadera

desaparece.

Viaja

de boca en boca,

de alma en alma,

hasta encontrar

el instante preciso

en que alguien

está preparado

para escucharla.

Y desde aquel día,

cada vez

que el viento

roza mi rostro,

no pienso

que pasa.

Pienso

que está hojeando

pacientemente

la inmensa biblioteca

donde el universo

conserva

todo aquello

que el amor

se negó

a olvidar.

Rosa María Reeder

Derechos Reservados 

  • Autor: Rosa Maria Reeder (Offline Offline)
  • Publicado: 1 de agosto de 2026 a las 00:17
  • Comentario del autor sobre el poema: «El viento nunca olvida. Solo cambia de estante las palabras que el mundo cree haber perdido.»
  • Categoría: Surrealista
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: Texi, Alek Hine


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