Algunos hemos llegado a aceptar la sensación de no saber adónde vamos. Nos hemos entrenado para el amor. Porque sólo cuando estamos suspendidos en el aire sin aterrizar, tenemos fuerza en nuestras alas para desentrañar y por desgracia comenzar el vuelo. Y mientras volamos, todavía no podemos saber hacia donde nos dirigimos. Pero el milagro está en el desarrollo de las alas.No podemos saber adónde vamos, pero sabemos que siempre que dispongamos de nuestras alas, el viento nos llevará.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 31 de julio de 2026 a las 04:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

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