Mi mirada, al subir al cielo, implora
una piedad y un consuelo que no halla
y solo ve como horrendos dibujos
las nubes forman, que mi vista apartan.
Mano negra, con dedos afilados,
que a buscarme vienes con frías garras;
llévame donde el corazón no sienta
y a donde en mi alma habite la nada.
Mas la nube negra clara se torna,
y el dedo afilado, paloma blanca,
que, volando, busca nuevos caminos.
y abre así la puerta a la esperanza.
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Autor:
Tomi R (
Offline) - Publicado: 29 de julio de 2026 a las 09:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 28
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Maby De los Peña, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, noasubin, Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz, JuanDumBaS

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