El Sastre
Era un viejo sastre
que vistió a la crema
y al bacán que prosperó
con fortuna mal habida.
Hilos de oro y de plata,
mentiras de fina seda;
cortaba los trajes
con pulso firme de ley.
En su taller, entre sombras,
la noche pedía medidas,
pesando las culpas
de ministro, duque y rey.
Un botón torcido,
una manga de más,
para el ladrón elegante
que aprendió a disimular.
Mientras la calle
masticaba su pobreza,
él medía las conciencias
con su cinta de marcar.
¡Cose, cose, viejo sastre,
que la culpa no se ve!
Bajo el paño de la coima
nadie sabe quién es quién.
Con aguja de plata fina
se remienda la moral,
mientras baila el arrabal
esta infamia criminal.
¡Cose y calla, viejo sastre,
que la noche paga bien!
Pasarela turbia
de un puerto sin perdón,
donde planchan la conciencia
antes de cada función.
Por cada moneda
vendió un poco de su nombre,
y ya no hubo dedal
que ocultara el corazón.
Se probó un abrigo
de promesas por estrenar,
con solapas orgullosas
de elegante vanidad.
Pero todos los espejos
le devolvieron la herida:
la costura de su alma
comenzó a descoser.
¡Cose, cose, viejo sastre,
que la culpa no se ve!
Bajo el paño de la coima
nadie sabe quién es quién.
Con aguja de plata fina
se remienda la moral,
mientras baila el arrabal
esta infamia criminal.
¡Cose y calla, viejo sastre,
que la noche paga bien!
Ya se rompió la tijera,
ya no queda qué zurcir.
Ni el oro de los botones
lo pudo redimir.
Frente al espejo del puerto,
sin traje y sin dignidad,
el viejo sastre, desnudo,
ya no pudo remendar
la verdad.
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Autor:
Wii (SeudĂłnimo) (
Offline) - Publicado: 29 de julio de 2026 a las 00:31
- CategorĂa: SociopolĂtico
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, MÂŞ Pilar Luna Calvo, Gabriel Aranda

Offline)
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