WCELOGAN 🔛

El Sastre

El Sastre

 

 

 

Era un viejo sastre

que vistió a la crema

y al bacán que prosperó

con fortuna mal habida.

Hilos de oro y de plata,

mentiras de fina seda;

cortaba los trajes

con pulso firme de ley.

En su taller, entre sombras,

la noche pedía medidas,

pesando las culpas

de ministro, duque y rey.

Un botón torcido,

una manga de más,

para el ladrón elegante

que aprendió a disimular.

Mientras la calle

masticaba su pobreza,

él medía las conciencias

con su cinta de marcar.

¡Cose, cose, viejo sastre,

que la culpa no se ve!

Bajo el paño de la coima

nadie sabe quién es quién.

Con aguja de plata fina

se remienda la moral,

mientras baila el arrabal

esta infamia criminal.

¡Cose y calla, viejo sastre,

que la noche paga bien!

Pasarela turbia

de un puerto sin perdón,

donde planchan la conciencia

antes de cada función.

Por cada moneda

vendió un poco de su nombre,

y ya no hubo dedal

que ocultara el corazón.

Se probó un abrigo

de promesas por estrenar,

con solapas orgullosas

de elegante vanidad.

Pero todos los espejos

le devolvieron la herida:

la costura de su alma

comenzó a descoser.

¡Cose, cose, viejo sastre,

que la culpa no se ve!

Bajo el paño de la coima

nadie sabe quién es quién.

Con aguja de plata fina

se remienda la moral,

mientras baila el arrabal

esta infamia criminal.

¡Cose y calla, viejo sastre,

que la noche paga bien!

Ya se rompió la tijera,

ya no queda qué zurcir.

Ni el oro de los botones

lo pudo redimir.

Frente al espejo del puerto,

sin traje y sin dignidad,

el viejo sastre, desnudo,

ya no pudo remendar

la verdad.