IV

Yamel Murillo



Por ti caminé aquí por todas esas arenas

al otro lado del mundo.

En un cerrar de ojos me resonaban tus trinos, reconocidos en el vaivén del susurro

que cruzaba la mar a la hora antes meridiana.

Nunca sopló tu viento mediterráneo agitándome el cabello, pero tus dedos

se me enredaron

en las largas ilusiones.

 

Tu voz girando se me quedó

encriptada en la cóclea,

y aún la busco por las noches,

aunque se quede callada.

 

Yamel Murillo

 

Confesionario I ©

D.R. 2019



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