Rebelada

Alberto Escobar

 

 

Vi a una mujer, una que se asomaba a un balcón, muy cerca una poderosa rama de eucalipto que le podía servir de escalera, parecía nerviosa, me aventuro a pensar que había salido a tomar aire como quien se ahoga, una discusión conyugal, un desencuentro que entiendo lo suficientemente potente como para propiciar el rostro que le pude ver desde aquí, a la espera del verde de un semáforo. Algún que otro viandante miraba hacia arriba atraído por los decibelios de los gritos, y me asaltó la posibilidad del suicidio, de que, en la desesperación del momento —de hecho, todavía parecía responder a las interpelaciones que el "marido" desde dentro lanzaba— decidiera poner fin a esta zozobra. 
Me acerqué para hablar con ella; el piso conté que era un tercero, unos diez o quince metros de altura calculé, y le dije que no, que no pusiera fin a su preciosa vida, que rompiera cada uno de los eslabones de la cadena que le ataba, que no le dejaba respirar, sentir, y quise pensar que me sonrió, rebelada, y entró, y se hizo un silencio, y seguí adelante con una satisfacción que no esperaba. 

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Comentarios2

  • Mª Pilar Luna Calvo

    Felicitaciones por tu capacidad de convencer a una persona desesperada, un abrazo Alberto.

    • Alberto Escobar

      No me ocurrió eso, es una invención, pero de todas formas te recojo la felicitación y te la agradezco jaja. Un abrazo, Pilar.

      • Mª Pilar Luna Calvo

        Pues me lo tomé en serio, hay personas que viven al límite y una buena ayuda las salva, he conocido a varias personas que se han suicidado desgraciadamente, que pases leves los calores.

        • Alberto Escobar

          Igualmente. Lo que me pasó el martes, atardeciendo, fue que me llamó un hombre, unos cuarenta aproximadamente calculé, en coche, aparcó, abrió la ventanilla y empezó contándome una historia. Me paré porque pensé que me iba a preguntar dónde estaba tal sitio, pero empezó con una historia que le corté de raíz con un gesto de las manos, me fui ipso facto siguiendo mi camino. Ayer, recordando el suceso, consulté en la red y leí que la policía advierte de una estafa de personas que se te acercan contándote un problema para que le des dinero. Ando mucho, casi todos los días, y a las ocho, cuando salgo, me doy mi vueltecita, raro es si no lo hago, si tengo algo que hacer en concreto no, pero donde sea voy andando, y procuro no pararme nunca para nada, salvo que esté seguro de que no hay peligro, tengo mi alarma incorporada para eso jaja.

        • Alexandra I

          Sin dudas convencer a quien esta a punto de una tragedia es un mérito que se premia con la paz espiritual de quien lo realiza, es un servicio invaluable, un cuento con un mensaje profundo, gracias por compartir.

          Feliz día, Alex.

          • Alberto Escobar

            Debe de ser grande. Te deseo lo mismo, Alex, lo mejor.



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