Rebelada

Alberto Escobar

 

 

Vi a una mujer, una que se asomaba a un balcón, muy cerca una poderosa rama de eucalipto que le podía servir de escalera, parecía nerviosa, me aventuro a pensar que había salido a tomar aire como quien se ahoga, una discusión conyugal, un desencuentro que entiendo lo suficientemente potente como para propiciar el rostro que le pude ver desde aquí, a la espera del verde de un semáforo. Algún que otro viandante miraba hacia arriba atraído por los decibelios de los gritos, y me asaltó la posibilidad del suicidio, de que, en la desesperación del momento —de hecho, todavía parecía responder a las interpelaciones que el "marido" desde dentro lanzaba— decidiera poner fin a esta zozobra. 
Me acerqué para hablar con ella; el piso conté que era un tercero, unos diez o quince metros de altura calculé, y le dije que no, que no pusiera fin a su preciosa vida, que rompiera cada uno de los eslabones de la cadena que le ataba, que no le dejaba respirar, sentir, y quise pensar que me sonrió, rebelada, y entró, y se hizo un silencio, y seguí adelante con una satisfacción que no esperaba. 

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  • Autor: Albertín (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 28 de julio de 2026 a las 07:50
  • Comentario del autor sobre el poema: Salvar una vida es añadirse una segunda viva a sí mismo, por si es necesaria.
  • Categoría: Cuento
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Antonio Pais
Comentarios +

Comentarios1

  • Mª Pilar Luna Calvo

    Felicitaciones por tu capacidad de convencer a una persona desesperada, un abrazo Alberto.



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