Nadie se enamora del golpe,
nadie entrega el corazón al grito.
A ti no te conquistó el verdugo,
te conquistó la falsa promesa,
la máscara perfecta del hombre bueno,
la ilusión con la que tejieron tu confianza.
Luego vino el juego, la niebla, el laberinto,
el círculo voraz de quien manipula y destruye,
haciéndote creer que tu dolor era tu culpa,
que tus heridas eran provocadas,
que el engaño fue por tu descuido,
que tú eras la causa de su tormenta.
¡Es mentira!
Mentira lo que dijo su boca,
mentira lo que señala la ignorancia ajena.
Porque cuando la víctima decide hablar,
el mundo juzga desde la comodidad del juicio fácil:
«Tú lo permitiste, tú sabías cómo era, es tu culpa»,
como si hubieses elegido el abismo a propósito,
como si amar fuera un delito que merece castigo.
Hoy te pido: pon oídos sordos.
Cierra las puertas al eco de los que no entienden,
de los que opinan sin haber sangrado,
de los que señalan desde la barrera
a quien lleva las marcas en el cuerpo y en el alma.
Las amoratadas no son culpables.
La que amó, la que creyó, la que esperó un cambio,
solo tuvo un corazón limpio frente a un alma oscura.
No te me quedes en silencio.
Rompe el candado de la vergüenza,
deja que tu voz sea el refugio que a ti te faltó.
Hablar no es revivir la herida,
hablar es quitarle el poder al agresor
y encender una luz para la que todavía sigue a oscuras.
Tú no tuviste la culpa.
Tú solo amaste.
Y hoy, al nombrar la verdad,
empiezas a sanar.
-
Autor:
Emmy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de julio de 2026 a las 14:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Lualpri, Tito Rod, Martha patricia B

Offline)
Comentarios1
Extraordinario en su fondo y su forma. Gracias por decirlo. Gracias por compartirlo gracias por visibilizar lo prohibido. Abracitos.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.