El abrigo estaba allí,
al fondo del armario.
Lo encontré, como se encuentra
lo que se ha perdido.
Y olía a invierno todavía...
a esas tardes tan bellas en Lisboa.
Revisé sus bolsillos y había -aún-
una nota arrugada.
Y el abrigo, me reconoció en silencio.
Lo doblé con cuidado.
Es que hay cosas que no se arrojan
porque nos reconocen
por nuestro nombre arcaico.
L.G.
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Autor:
Lucía Gómez (
Offline) - Publicado: 25 de julio de 2026 a las 00:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Tommy Duque, lacarmentere, Antonio_cuello, Noa Subin, Mª Pilar Luna Calvo

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