Llegaron las 11:11
y mis ojos se cerraron,
más no llegó Morfeo;
el guía era el recuerdo.
La noche encendió la brújula,
y el viaje comenzó.
Pasamos por el cielo nocturno,
donde dos lunas habitaban.
Y ahí, en la cima de una colina,
una casa de piedra blanca se alzaba.
No era cualquier destino;
ese lugar
era mi hogar.
Afuera en el jardín
dos almas danzaban,
no era cualquier danza;
era la antesala
de una promesa encarnada.
Un abrazo eterno
llevado por el viento.
El pacto de un reencuentro,
sin importar la distancia ni el tiempo.
Y sellado con un beso
se pronunció un juramento:
“Te esperaré en el borde del universo.
Te buscaré vida tras vida.
Entre tus pensamientos,
mi nombre te sembraré.
Y cuando el reloj
muestre la hora pactada,
yo llegaré”.
Y en ese momento recordarás
que nunca me fui,
que nunca te abandoné.
Solo me transformé
para ser tu guía;
tu cómplice
en esta travesía.
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Autor:
Jozz (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de julio de 2026 a las 00:04
- Comentario del autor sobre el poema: hoy quise convertir uno de mis sueños en un pequeño cuento...
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Hensy music

Offline)
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