Cuando la luna es el único faro
que alumbra una calle sin luz eléctrica
el viento suele suspirar enamorado,
la gente se vuelve fantasmas deambulando
para encontrar un lugar que este lleno de luz.
Y fue así que recordé que una noche
mientras dormía como cualquier persona
que descansa luego de una jornada extensa,
tuve un Déjà vu quizás sea eso o fue
un sueño premonitorio que justamente
me advirtió sobre esta noche.
Una noche a oscuras donde las voces,
sutiles voces me susurran al oído.
Ver como mi amante trata de apagar
el fuego que nace entre sus piernas,
ver como los niños no duermen por el miedo
escuchar a los vándalos gritar como perros heridos,
mirar entre las sombras mi pasado.
Contemplar la luna encima de un cielo
sin estrellas, sentir la brisa del viento
acariciar mi rostro y oler los dedos
de mi amante después de una sonata
de lujuria y pecado.
¿Pero qué más puedo hacer?
Quizás sea momento de entrar
a la habitación, soportar el calor
del verano, desnudarme por completo
y hacerle el amor a mi amante
mientras la luz eléctrica vuelve.
Mientras tanto la luna que observa
por mi ventana tendrá que conformarse
en masturbar sus cráteres mientras
yo siento el calor de mi piel
y su piel sea una blanca caricia envuelta
en un par de nalgas plutónicas.
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Autor:
David Pech (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de julio de 2026 a las 23:44
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 4

Offline)
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