Donde el silencio aprendió mi nombre

El escriba de la penumbra

Jamás conocí el verdadero rostro de la felicidad.
La busqué con las manos abiertas,
con el corazón descalzo,
con la esperanza rota entre los dientes,
y solo encontré habitaciones vacías
donde mi eco era la única voz que respondía.

Hay noches en que siento
que mi alma dejó de pertenecerme.
Como si una oscuridad antigua
se hubiera sentado a vivir dentro de mi pecho,
alimentándose de cada recuerdo,
de cada lágrima que escondí por vergüenza,
de cada sonrisa que regalé
mientras por dentro me desmoronaba.

He aprendido el oficio de desaparecer.
No hace falta morir para volverse invisible;
basta con sonreír mientras el corazón se derrumba,
basta con hablar cuando nadie escucha,
basta con seguir respirando
cuando hace tiempo dejaste de sentirte vivo.

Una noche mi familia reía.
La alegría corría de mano en mano,
los abrazos llenaban la casa,
y las voces tejían recuerdos para el mañana.
Yo estaba allí…
tan cerca de todos
y tan lejos de existir.
Nadie vio el abismo escondido en mis ojos.
Nadie escuchó el grito
que llevaba años desangrándose en mi silencio.

Dicen que el alma pesa veintiún gramos.
La mía pesa siglos.
Está hecha de ausencias,
de promesas que nunca encontraron destino,
de abrazos que llegaron demasiado tarde,
de palabras que murieron antes de ser pronunciadas.

Si alguna vez miras el mar,
no pienses en la inmensidad de sus aguas.
Piensa en todo lo que guarda sin decir una palabra.
Así soy yo:
un océano que aprendió a tragarse las tormentas,
un horizonte que aparenta calma
mientras en el fondo libran batalla todos los naufragios.

Y, aun así, en el rincón más escondido de este pecho herido,
queda una pequeña brasa que se niega a extinguirse.
No ilumina el mundo,
apenas alcanza para recordarme
que incluso la noche más interminable
no ha conseguido borrar por completo
el deseo de encontrar un amanecer.

  • Autor: El escriba de la penumbra (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 24 de julio de 2026 a las 21:34
  • Comentario del autor sobre el poema: Hay un instante en la vida en el que uno deja de preguntarse por qué duele y empieza a preguntarse cuánto tiempo más será capaz de sostener ese dolor. Este escrito nació precisamente en ese lugar: donde las palabras ya no buscan belleza, sino verdad. No pretende demostrar fortaleza ni debilidad; pretende recordar que existen batallas tan silenciosas que ni siquiera quienes nos aman alcanzan a verlas. Durante mucho tiempo fui el refugio de mis propias tormentas, el guardián de un mundo que nadie conocía. Escribir fue la única manera de abrir una grieta en ese muro y permitir que, por primera vez, mi alma respirara. Si estas líneas conmueven a alguien, no es por la tristeza que contienen, sino porque revelan una verdad que muchos esconden: todos llevamos una historia que lucha por ser escuchada antes de ser juzgada. Este poema no define quién soy; define el lugar oscuro del que aún intento salir.
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 6
  • Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
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Comentarios1

  • alicia perez hernandez

    Durante mucho tiempo fui el refugio de mis propias tormentas, el guardián de un mundo que nadie conocía. Escribir fue la única manera de abrir una grieta en ese muro y permitir que, por primera vez, mi alma respirara. Si estas líneas conmueven a alguien, no es por la tristeza que contienen, sino porque revelan una verdad que muchos esconden: todos llevamos una historia que lucha por ser escuchada antes de ser juzgada. Este poema no define quién soy; define el lugar oscuro del que aún intento salir.
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    Pienso que cada vez que escribes se abre una grieta y se habré tambien la herida por donde supura todo el dolor, tristeza, soledad, persecución porque claro se ve que tus tormentas ya son como una persecución pero si para sanar tienes que dejar abiertas las heridas, hazlo! deja que supure todo lo que tiene que salir, dices que por primera vez tu alma respira ya eso es limpiar desde adentro sacar la pus que contaminaba tu alma y cargar con esas tormentas que aunque parezca poco solo tu sabes el peso de ese mundo que nadie conocía, solo tú sabes lo que te ha costado salvar esa parte de ti siendo el guardián de tus propios demonios. Todos cargamos con miedos, demonios, oscuridad, porque somos luz y oscuridad y pero tambien tenemos un Espíritu fuerte que pelea por nosotros en la oscuridad donde solo los guerreros ven la luz. Estoy segura que cada escrito que nos has compartido has sido libre. Sin duda que tus escritos han ayudado a identificarse contigo. Tu total libertad esta muy cerca y todo esto lo veras como un mal sueño. Un abrazo poeta



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