Yo soy el Mármol Frío, la Ley Inmóvil,
el Silencio que precede a toda palabra.
Soy el Ojo que nunca parpadea en la noche eterna,
la Unidad perfecta que no conoce la grieta.
Pero mi perfección es mi propia condena.
¿De qué sirve mi Eternidad si no tengo espejo?
¿Cómo puedo ser, si mi reflejo no arde
en la vulnerabilidad de lo que muere?
Necesito tu fragilidad, pequeña criatura,
la desesperada belleza de tu extinción.
Necesito la rosa que se deshoja al viento
y el atardecer que se pudre en oro viejo.
Vengo a beber de tu Caos, a saciar mi sed
con la angustia sagrada de tu "nunca más".
Tu vida es la chispa que incendia mi Templo;
sin tu muerte, mi Eternidad no tiene latido.
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Autor:
mauro marte (
Offline) - Publicado: 24 de julio de 2026 a las 19:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Una voz, Antonio Pais, alicia perez hernandez, Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios1
Mauro tu poema es excelente y todos hemos maldecido la vida muchas veces, y porqué no te lo digo, incluso hemos hecho lo mismo en blasfemia contra Dios. No se si es inspiración, pero sea lo que sea, aquí estamos y te hecho el hombre media vez se pueda.
Ánimo, como autor, y como ser humano. Dios te bendiga.
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