EL ABSOLUTO

mauro marte

Yo soy el Mármol Frío, la Ley Inmóvil, 

el Silencio que precede a toda palabra. 

Soy el Ojo que nunca parpadea en la noche eterna, 

la Unidad perfecta que no conoce la grieta.

 

Pero mi perfección es mi propia condena. 

¿De qué sirve mi Eternidad si no tengo espejo?

 ¿Cómo puedo ser, si mi reflejo no arde

en la vulnerabilidad de lo que muere?

 

Necesito tu fragilidad, pequeña criatura, 

la desesperada belleza de tu extinción. 

Necesito la rosa que se deshoja al viento

y el atardecer que se pudre en oro viejo.

 

Vengo a beber de tu Caos, a saciar mi sed

con la angustia sagrada de tu "nunca más".

Tu vida es la chispa que incendia mi Templo;

 sin tu muerte, mi Eternidad no tiene latido.

Comentarios +

Comentarios1

  • Una voz

    Mauro tu poema es excelente y todos hemos maldecido la vida muchas veces, y porqué no te lo digo, incluso hemos hecho lo mismo en blasfemia contra Dios. No se si es inspiración, pero sea lo que sea, aquí estamos y te hecho el hombre media vez se pueda.

    Ánimo, como autor, y como ser humano. Dios te bendiga.



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