Cenizas frías

Poetisa antillana Emitza Santana


Llegué a tu sueño, hambrienta de que me rompieras toda,
con esa boca que, desnuda mi erotismo santo
y entre la brasa de tu lengua por mi dócil soma;
pude probar el néctar de tu canto.

Fue ardiendo el sacramento que, fundido en nuestro lecho,
en comunión de notas me marcaba tu regazo,
pero calló la música y de tu bendito fuego;
las cenizas frías que aún te están buscando.

Y deshojándome en la noche de la injusta ausencia,
con la certeza firme que tu fuego me eterniza;
de ti me coroné con el permiso del deseo,
en este altar donde el pecado lía.

Hoy se oculta tu silueta detrás de la neblina,
la realidad se impone con su descarnado trazo
y entre la oculta herida, que quedó de nuestra hoguera:
las cenizas frías que aún te están buscando.

Me pesa el cuerpo sudoroso de tu sombra impresa,
la luz del alba entró en el sueño y despertó el castigo
y entre mi piel quedó un sutil perfume de la hoguera,
con ecos de tu boca en mi delirio.

De aquella noche ardiente, que desmanteló la furia,
nos quedó el espacio frío con la ausencia de un abrazo
y con el viento de mi alba, descalzo de tu cuerpo...
las cenizas frías que aún te están buscando.



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