Esos versos

Franjablanca


AVISO DE AUSENCIA DE Franjablanca
Con los fragmentos de esperas
en la dársena del puerto,
fabrico un barco sin velas
y floto haciéndome el muerto.

Con los trozos de botella,
después de la botadura,
hago un puzle de las huellas
que dejó el tiempo que dura.

Con los rescoldos del fuego
que va dejando mi ausencia,
hago cubitos de hielo
(en justa correspondencia).

Con la brisa que me toca
cuando ya no estoy al mando,
oigo decir en tu boca:
las letras se van volando.

Me gustan los versos que pasan de largo.

Son esos que entran por una trampilla

y salen discretos exentos del cargo

de ponerle al mundo la otra mejilla.

 

Van siempre de cara por camino recto.

No aceptan notarios de fe ni entrevistas

y no les importa ser causa o efecto

ni asumir papeles de protagonistas.

 

Me gustan los versos con pies en el suelo,

que huelen a vino, a sudor, a la escoria;

que saben a besos que buscan consuelo:

los versos  que nadie guardó en su memoria.

 

No hacen ruido ni buscan excusas,

no temen a nadie y van de la mano

de cualquier poeta carente de musas

sentado en la mesa del bar más pagano.

 

No tienen linaje, ni rol, ni prosapia;

no beben el agua con gas en la copa,

no son elixir, ni tampoco terapia...

son solo los versos que llevo en la popa.

 



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