Séptimo Día de Canícula

MIGUEL CARLOS VILLAR

Séptimo Día de Canícula

 

 

Desde la lejanía,

pastoreando el horizonte,

se acerca una tolvanera que arrastra,

en el núcleo de su carrusel,

la cosecha de semillas maquilladas

con el ocre amarillento de la calima estival.

 

El aire empuja errantes jaramagos,

un séquito de sol y polvo dorado

que avanza colérico sobre rastrojos y barbechos,

desdibujando cada huella

hasta devolverle al paisaje

su desnuda y primera virginidad.

 

 

 



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