Séptimo Día de Canícula
Desde la lejanía,
pastoreando el horizonte,
se acerca una tolvanera que arrastra,
en el núcleo de su carrusel,
la cosecha de semillas maquilladas
con el ocre amarillento de la calima estival.
El aire empuja errantes jaramagos,
un séquito de sol y polvo dorado
que avanza colérico sobre rastrojos y barbechos,
desdibujando cada huella
hasta devolverle al paisaje
su desnuda y primera virginidad.
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Autor:
MIGUEL CARLOS VILLAR (
Offline) - Publicado: 23 de julio de 2026 a las 18:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Nelly Cevallos - Liora, Maby De los Peña, JUSTO ALDÚ, Daniel Omar Cignacco, JordiCris ✍️

Offline)
Comentarios2
Querido Miguel Carlos
Me gustó la forma en que conviertes el paisaje en un organismo vivo. La tolvanera, los jaramagos y ese avance del sol y el polvo construyen una escena que casi puede verse mientras se lee. El cierre, con esa idea de devolverle al paisaje “su desnuda y primera virginidad”, deja una imagen muy poderosa y coherente con todo el recorrido del poema. Gracias por compartir estos versos. Un cordial abrazo.
— LIORA
Justo hoy la despedía...
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