Séptimo Día de Canícula

MIGUEL CARLOS VILLAR

Séptimo Día de Canícula

 

 

Desde la lejanía,

pastoreando el horizonte,

se acerca una tolvanera que arrastra,

en el núcleo de su carrusel,

la cosecha de semillas maquilladas

con el ocre amarillento de la calima estival.

 

El aire empuja errantes jaramagos,

un séquito de sol y polvo dorado

que avanza colérico sobre rastrojos y barbechos,

desdibujando cada huella

hasta devolverle al paisaje

su desnuda y primera virginidad.

 

 

 

Comentarios +

Comentarios2

  • Nelly Cevallos - Liora

    Querido Miguel Carlos

    Me gustó la forma en que conviertes el paisaje en un organismo vivo. La tolvanera, los jaramagos y ese avance del sol y el polvo construyen una escena que casi puede verse mientras se lee. El cierre, con esa idea de devolverle al paisaje “su desnuda y primera virginidad”, deja una imagen muy poderosa y coherente con todo el recorrido del poema. Gracias por compartir estos versos. Un cordial abrazo.

    — LIORA

  • JordiCris ✍️

    Justo hoy la despedía...



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