En hielo vivo abraso mi sosiego,
callo la voz que el pecho desvaría,
sombra soñada que mi luz desvía,
pues buscando mi centro, más me ciego;
si al apetito opongo el blando ruego,
mi propia fe con mi juicio porfía,
engaña el alma la ilusión de un día,
y al rigor del desengaño me entrego.
Del culto antiguo a la constancia muero,
donde el amor juró su falsa lumbre,
y en negra saudade mi herida doro;
mas de perderte nace mi costumbre:
soy contra mí mi propio prisionero,
y amo el dolor que viste certidumbre.
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Autor:
Javier Julián Enríquez (
Offline) - Publicado: 21 de julio de 2026 a las 13:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: Rosario_Bersabe, Éusoj Nidlaj, Llaneza, Sheilo Sanz, El desalmado, Jaime Correa, Lualpri, gaspar jover polo, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
Muy buenas sus letras mi estimado poeta, muy grato leerle.
Reciba un saludo cordial 🌷🙋♀️💙
Cada verso es un pétalo perfecto en la flor de tu poema.
Evoca delicadeza, belleza natural y la armonía de las partes que forman un todo hermoso.
Tu obra es un vitral que filtra la luz de la verdad.
Implica que la poesía, a través de su forma (los colores y el diseño del vitral), permite ver la realidad o la esencia de las cosas de una manera hermosa y reveladora.
La poesía es un lenguaje sagrado, que se entrelaza con el misterio y la belleza de la vida misma.
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