Yo vi,
que se secaban los olivos.
Que caían poco a poco,
cuando el sol amanecía.
Y de pronto, imperturbable,
una libélula escondida entre dalias
me miraba...me miraba.
Yo viajaba entre las ruinas
cuando el tiempo sin quererlo,
entre flores se quejaba.
Quise regresar a mi simiente
y la noche, a mi regreso,
se rompía…se rompía…
Era Dios que me acunaba
con toda su bondad acumulada.
¿Qué hice de los años y los días?
Que el cielo me responda.
Una vida…una vida…
L.G.
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Autor:
Lucía Gómez (
Offline) - Publicado: 21 de julio de 2026 a las 09:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Rafael Escobar, Tommy Duque, Lualpri, Antonio_cuello, alicia perez hernandez, Anita del Perú., Daniel Omar Cignacco, Henry Alejandro Morales, Javier Julián Enríquez, Éusoj Nidlaj

Offline)
Comentarios1
Era Dios que me acunaba
con toda su bondad acumulada.
¿Qué hice de los años y los días?
Que el cielo me responda.
Una vida…una vida…
Muy bello poeta
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