Lucía Gómez

IMPERTURBABLE...

Yo vi,

que se secaban los olivos.

Que caían poco a poco,

cuando el sol amanecía.

Y de pronto, imperturbable,

una libélula escondida entre dalias

me miraba...me miraba.

Yo viajaba entre las ruinas

cuando el tiempo sin quererlo,

entre flores se quejaba.

Quise regresar a mi simiente

y la noche, a mi regreso,

se rompía…se rompía…

Era Dios que me acunaba

con toda su bondad acumulada.

¿Qué hice de los años y los días?

Que el cielo me responda.

Una vida…una vida…

L.G.