Siempre te creí mi trébol de cuatro hojas entre la multitud treboles.
Por eso, amar amarte, amor, fue simple.
Un juego de sortijas para niños.
A decir verdad, lo fuiste todo.
Pero contigo tuve que aprender amar solo con los ojos,
a deshoras, en silencio,
sintiéndome un secreto a voces.
Y tú solo me olvidaste,
como esa luz que alguien dejó encendida
en aquel hangar
donde duermen los trenes.
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Autor:
Nicolás Alejandro Gabriel (
Offline) - Publicado: 20 de julio de 2026 a las 21:47
- Categoría: Amor
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz

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