Presa del destino

Lyra Nova

Rómpeme, oh implacable destino, rómpeme sin más. Déjame sin ganas de saber qué pasará conmigo; quiebra mi ilusión, fractura mis días, déjame sin fuerzas para continuar. Rompe, si quieres, a aquella niña soñadora.

 

Oh, destino... Déjame en el olvido, si es que sabes que eso es lo que debe pasar. Destino, ¿por qué, aun sabiendo mi trágico final, me dejas en esta intemperie desolada de angustia y dolor?

 

Oh, destino, ¿quién soy?, ¿por qué vivo? ¿Quién me eligió para este calvario? ¿Cómo cambiarte si soy presa de un orden invisible, si una fuerza ajena dirige mis pasos? ¿Cómo cambiarte?...

 

Oh, no... no me merezco tu oscuridad. No merezco la amargura, el quebranto y la penuria de esta alma desolada. No soy quien quiero ser.

 

Solo cuento días y horas, minutos y segundos, esperando a que llegues y, sin más, te lleves el resto de mis anhelos, de mis sueños más entrañables y del amor que nunca llegó ni llegará.

 

Soy tu marioneta; mueves mis hilos a tu antojo, despojándome de todo querer.

Oh, destino, ¿quién sostiene tus manos? Cuéntale mis tristezas al autor de tus leyes y quizás, solo quizás, se altere mi rumbo.

Firmado por: Ruth Cordero

Ver métrica de este poema
Comentarios +

Comentarios2

  • Una voz

    Que hermoso te quedó estimado (a) poeta.

    Dios te bendiga.

    • Lyra Nova

      Muchas gracias

    • Santiago Alboherna

      el poema es muy bello, pero más allá de la poesía, osea, filosóficamnt hablando, creo q cada uno ES DUEÑO Y DIRECTOR DE SU PROPIO DESTINO

      • Lyra Nova

        ¡Muchas gracias por leerme, Santiago! Me alegra un montón que dejes tu comentario. El poema habla desde un lugar muy metafórico; es el retrato de esos días grises en los que el dolor nos hace sentir como marionetas de la vida, aunque en el fondo sepamos que somos dueños de nuestro camino. Un saludo muy grande y gracias por sumarte a la reflexión.



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.