Me quisiste negro,
pero yo era blanco.
Me deseaste alto
con talle espigado,
pero yo era bajo
y no era gallardo.
Con el fuego de mis alas
quemé tus campos dorados
llenos de amapolas rojas
y sueños recién sembrados,
y le abrí una herida al aire
por donde escapo gritando
el amor que yo guardaba
por tanto tiempo callado
Y en mis ojos no hubo lluvia
para apagar ese fuego
voraz, que todo consume
por los tiempos de los tiempos.
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Autor:
CHIKITO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de julio de 2026 a las 13:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

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