Elias Castellano

FENIX

 

 

 

Me quisiste negro,

pero yo era blanco.

Me deseaste alto

con talle espigado,

pero yo era bajo

y no era gallardo.

 

Con el fuego de mis alas

quemé tus campos dorados

llenos de amapolas rojas

y sueños recién sembrados,

 

y le abrí una herida al aire

por donde escapo gritando

el amor que yo guardaba

por tanto tiempo callado

 

Y en mis ojos no hubo lluvia

para apagar ese fuego

voraz, que todo consume

por los tiempos de los tiempos.